Artículo 37 / 840 · 28 de octubre de 2026

Sobornos cotidianos: lo que dicen las encuestas.

Qué miden la ENCIG 2025 y el Barómetro regional de 2019: experiencias, pagos, trámites y límites para interpretar las cifras de corrupción cotidiana.

Una carpeta clara reposa sobre una ventanilla azul y un sobre rojo queda parcialmente oculto debajo.

¿Cuántas personas tienen que dar algo extra para resolver un trámite? Las encuestas permiten acercarse a esa experiencia, pero sus porcentajes cambian según la población, el periodo y la pregunta. Para entender los sobornos cotidianos hay que distinguir una solicitud de pago, un desembolso y una opinión sobre la corrupción.

ENCIG: a quién pregunta y qué considera experiencia

La Encuesta Nacional de Calidad e Impacto Gubernamental de México ofrece una referencia concreta. La ENCIG 2025, publicada por el INEGI en mayo de 2026, se dirige a personas de 18 años o más que viven en hogares de ciudades de al menos 100.000 habitantes. Su muestra prevista fue de 46.000 viviendas y su diseño es probabilístico. No representa por sí sola toda la población rural.

Entre quienes realizaron pagos, trámites, solicitudes de servicios o tuvieron contacto con autoridades durante 2025, el 15,6 % experimentó al menos una situación de corrupción. Ese denominador debe acompañar siempre a la cifra. Tampoco significa que cada una de esas personas entregara dinero: el marco conceptual, páginas 37–38, incluye solicitudes directas, intermediarios e insinuaciones. El gasto efectivo se pregunta por separado.

Qué contactos presentan mayor exposición

La presentación oficial permite comparar experiencias dentro de diferentes tipos de contacto. Esta selección reproduce los porcentajes de 2025 de su gráfico de la página 44. Cada fila se refiere a usuarios de ese contacto o trámite, no al conjunto de habitantes del país.

ENCIG 2025: usuarios que experimentaron corrupción, por tipo de contacto seleccionado
Contacto o trámite Porcentaje
Autoridades de seguridad pública 63,5 %
Permisos relacionados con la propiedad 32,0 %
Ministerio Público o fiscalías 22,3 %
Trámites municipales 20,7 %
Juzgados o tribunales 17,3 %

Una tasa alta orienta preguntas sobre supervisión, discrecionalidad y protección del usuario. No identifica a una persona culpable ni mide por sí sola dónde se mueve más dinero. Un trámite poco frecuente puede tener una tasa elevada y otro muy utilizado acumular más afectados. Para priorizar también necesitamos conocer volumen, gravedad y posibilidades de reclamar.

Cuatro barras de piedra de alturas distintas se sitúan junto a una puerta azul y una carpeta roja.
Composición escultórica sin escala ni datos: no es el gráfico estadístico de la ENCIG.

El Barómetro regional: una referencia de 2019

El Barómetro Global de la Corrupción para América Latina y el Caribe de 2019 preguntó por pagos, regalos o favores para acceder a seis servicios públicos durante los doce meses anteriores. Entre sus usuarios, el promedio de los 18 países estudiados fue del 21 %. Las entrevistas se realizaron entre enero y marzo de 2019.

Ese promedio da el mismo peso a cada país; no es una tasa calculada sumando toda la población regional. Hubo entrevistas presenciales en 17 países y telefónicas en Bahamas, con selección y ponderación descritas en el informe. Es una fotografía histórica útil para estudiar el problema. No permite afirmar que en 2026 siga pagando la misma proporción.

Tampoco corresponde restar ese 21 % al 15,6 % mexicano para anunciar una mejora. Cambian países, fechas, universo, servicios y definición del hecho medido. Una comparación defendible empieza por revisar esas diferencias. La guía sobre medición de la corrupción explica por qué experiencia y percepción tampoco son intercambiables.

La objeción más fuerte: lo que queda sin declarar

Quien desconfía de estas encuestas plantea un problema serio: hablar de un pago indebido puede provocar vergüenza, temor o dudas sobre sus consecuencias. También se olvidan episodios y algunas personas no responden. Una muestra probabilística reduce ciertos problemas de selección, pero no elimina el error de recuerdo ni garantiza sinceridad en cada entrevista.

Conviene distinguir esas limitaciones de una encuesta abierta en internet, donde participa quien quiere. La ENCIG no utiliza ese último diseño. Para evaluar su calidad hay que revisar cobertura, no respuesta, formulación de preguntas e incertidumbre de las estimaciones. El desacuerdo metodológico mejora el diagnóstico cuando especifica el sesgo posible; pierde fuerza si descarta cualquier resultado incómodo.

Dos manos de cerámica sostienen un lápiz azul y una tarjeta roja junto a una encuesta de casillas vacías.
Encuesta conceptual, sin cuestionario ni respuestas reales.

Dos situaciones que una cifra puede reunir

Ejemplo hipotético: a una persona le insinúan que su permiso avanzará si deja un regalo. Se niega y consigue el documento después. Otra entrega dinero a un intermediario que promete evitarle una sanción. Son experiencias distintas: cambian pago efectivo, presión, beneficio buscado y resultado. Un indicador agregado puede detectar ambas sin explicar toda su historia.

Para analizar un servicio pediríamos un desglose adicional: quién solicita, en qué momento, qué canal existe para impugnar y qué ocurre con la petición. El número de denuncias añade información, aunque depende también de la confianza y del acceso al sistema. Que aumenten las denuncias no basta para concluir que aumentaron los hechos.

La lectura de MEE

MEE propone usar estas encuestas para localizar puntos donde el ciudadano depende de una decisión difícil de revisar. Tarifas públicas, recibos verificables, plazos trazables y recursos accesibles son medidas que merecen evaluación. Su eficacia debe comprobarse en cada contexto: poner una ventanilla en una pantalla no demuestra que desaparezca la extorsión.

La pregunta de control es concreta: después del cambio, ¿bajaron las experiencias declaradas y mejoró la resolución del servicio, sin excluir a quienes tienen menos acceso digital? La relación entre discrecionalidad y rendición de cuentas sirve para formular esa hipótesis. Las encuestas ayudan a contrastarla; no sustituyen una investigación de responsabilidades.

Preguntas frecuentes

¿El 15,6 % significa que ese porcentaje de todos los mexicanos pagó?

No. Se refiere a experiencias declaradas entre usuarios de trámites o contactos cubiertos por la ENCIG, dentro de su población de estudio. Incluye situaciones que no acreditan un desembolso.

¿Una percepción elevada prueba un soborno concreto?

No. Describe una valoración. Para establecer un hecho individual hacen falta pruebas y el procedimiento correspondiente.

¿Cómo comparar dos ediciones?

Revisando que población, pregunta, periodo e indicador sean compatibles, junto con sus medidas de precisión. Una diferencia numérica aislada puede resultar engañosa.

Fuentes y alcance

Consulta: 28 de octubre de 2026. INEGI: resultados, presentación y marco conceptual de ENCIG 2025 enlazados arriba. Transparency International: Barómetro regional 2019, páginas 17 y 33–34. Se separan tasas de experiencia, pagos efectivos y percepción; las ilustraciones no representan datos ni casos reales.

Esta idea forma parte de un mapa más grande.

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