Los mercados en campos de refugiados muestran que las personas desplazadas también producen, reparan y comercian. Zaatari, en Jordania, ofrece un caso para estudiarlo. La existencia de tiendas, sin embargo, no demuestra que las necesidades estén cubiertas: importan los derechos, los recursos disponibles y las condiciones de vida.
Los mercados de Zaatari: un caso con fecha
El informe socioeconómico de ACNUR sobre campamentos en Jordania, publicado en 2024, menciona alrededor de 1.000 tiendas informales en Zaatari, remitiendo a una ficha de enero de ese año. El mismo apartado señala competencia intensa, escasa capacidad de compra y dificultades de acceso al capital y la financiación.
Es una referencia histórica concreta. No la presentamos como número actual de establecimientos ni como prueba de prosperidad general. Un recuento de comercios permite reconocer actividad económica; para conocer sus resultados harían falta ingresos netos, costes, estabilidad y condiciones de quienes trabajan en ellos durante el periodo estudiado.
Como ejercicio de análisis, conviene mirar una reparación, una venta y una compra desde ambos lados. Una persona obtiene un servicio y otra puede conseguir ingresos, pero el balance depende de costes y alternativas. Esa pregunta permite reconocer capacidad de iniciativa sin convertir una situación de desplazamiento forzado en un relato de éxito empresarial.
Ejemplo hipotético: una persona abre un pequeño taller de bicicletas y atiende a vecinos que necesitan desplazarse. Para valorar su situación preguntaríamos por las herramientas, los repuestos y los ingresos después de pagar gastos. Que haya clientes no resuelve automáticamente su acceso a vivienda segura, salud o protección.
Derecho a trabajar: distinguir principio y autorización concreta
La página de ACNUR Jordania consultada el 30 de octubre de 2026 explica que los empleadores de trabajadores no jordanos deben obtener permisos laborales y que los refugiados sirios tienen acceso a permisos en determinadas ocupaciones. Remite a información específica y a decisiones del Ministerio de Trabajo.
Esa información no autoriza a cualquier persona a realizar cualquier actividad. Un permiso de empleo, las condiciones de un negocio y las reglas de residencia deben comprobarse en sus fuentes correspondientes. Para decisiones individuales conviene acudir a información oficial actual y asesoramiento del país; aquí analizamos principios y mecanismos.
Desde MEE proponemos valorar el acceso al trabajo por su capacidad de ampliar opciones reales. La evaluación debería incluir seguridad, posibilidad de reclamar y compatibilidad con otras responsabilidades. Poder elegir entre varias oportunidades significa algo distinto de aceptar una sola porque no existe protección suficiente.

Efectos económicos de los refugiados: qué aporta Betts y su equipo
Refugee Economies, de Alexander Betts, Louise Bloom, Josiah Kaplan y Naohiko Omata, analiza la vida económica de refugiados con evidencia cualitativa y cuantitativa, centrada en Uganda. La presentación editorial destaca actividades diversas y conexiones económicas, dentro de un contexto que permitía trabajo y cierto movimiento.
La presentación del informe previo de 2014, del Refugee Studies Centre, también cuestiona la idea de una dependencia uniforme de la ayuda a partir de investigación en Uganda. Es una invitación a estudiar capacidades y conexiones, sin suponer que todas las personas tienen los mismos recursos o resultados.
Trasladar una conclusión a Jordania requiere verificar diferencias institucionales y económicas. Estos trabajos no proporcionan aquí una estimación del efecto causal de los negocios de Zaatari sobre el país receptor. La comparación que proponemos pregunta qué restricciones cambian y quién puede aprovechar efectivamente las oportunidades que se abren.
Ejemplo hipotético: dos programas ofrecen formación para abrir una tienda. Uno facilita aprender una técnica; el otro añade acceso a proveedores y orientación sobre permisos. Para compararlos habría que observar continuidad, ingresos netos y condiciones de trabajo. Contar únicamente cuántas personas asistieron al curso dejaría sin responder la pregunta principal.

El mejor argumento en contra: la informalidad puede señalar abandono
La objeción fuerte es que elogiar la iniciativa puede normalizar que las personas tengan que resolver solas necesidades básicas. Un negocio de subsistencia puede ser una respuesta a restricciones severas. Celebrarlo sin examinar esas restricciones convierte la capacidad de adaptación en excusa para dejar de prestar apoyo.
La respuesta de MEE es estudiar conjuntamente actividad y protección. Proponemos preguntar si una oportunidad permite mejorar la vida sin renunciar a derechos, y si quien no puede emprender conserva atención adecuada. La dignidad de una persona no debería depender de que su actividad sea rentable o útil para otros.
Una evaluación también debería escuchar a trabajadores, clientes y personas que quedaron fuera. El relato de un comercio que continúa abierto puede ocultar los proyectos que cerraron o el trabajo no remunerado que lo sostiene. Estas son preguntas para investigar, sin atribuir de antemano un resultado al conjunto del campamento.
La lectura de MEE de los mercados en campos de refugiados
Para MEE, reconocer capacidades económicas significa tratar a las personas como participantes con preferencias, conocimientos y proyectos propios. Proponemos ampliar sus opciones junto a la protección que necesitan. No es necesario negar las dificultades para valorar un taller ni exagerar sus resultados para defender el derecho a construir una vida.
El caso deja una pauta de lectura: precisar lugar y fecha, distinguir una cifra de actividad de una medida de bienestar y comprobar el marco aplicable. Después puede discutirse qué condiciones facilitan intercambios voluntarios y qué apoyo requieren quienes todavía no pueden participar en ellos.
Preguntas frecuentes
¿Tener tiendas demuestra que un campamento prospera?
Un recuento permite reconocer actividad, pero no informa por sí solo sobre bienestar. Para evaluar resultados proponemos revisar ingresos después de gastos, seguridad, continuidad y acceso a servicios esenciales. También deben incluirse quienes no tienen un negocio. El comercio puede aportar opciones sin resolver todas las necesidades de la población.
¿Los estudios de Uganda describen las reglas de Jordania?
Son contextos distintos y no debe trasladarse automáticamente su marco institucional. Los trabajos citados ayudan a formular preguntas sobre actividades, redes y restricciones. Para Jordania hay que comprobar las fuentes correspondientes y su fecha. Esta entrada no convierte una comparación académica en una autorización para trabajar o abrir un negocio.
¿La iniciativa económica sustituye la ayuda humanitaria?
En nuestra propuesta, ampliar oportunidades y sostener protección deben evaluarse conjuntamente. El éxito de una actividad no permite asumir que todas las personas pueden obtener ingresos suficientes. También hay que considerar cuidados, discapacidad, edad y otras circunstancias. Reconocer capacidades no justifica condicionar la atención básica a la rentabilidad de un proyecto.
Contenido educativo. No es asesoramiento financiero, fiscal ni legal. Consulta a un profesional de tu país.
Para seguir aprendiendo
- Qué es el capitalismo
- Mercado y capitalismo de amiguetes
- Método científico y economía
- La biblioteca MEE
- Capitalismo en Esferas Inesperadas
Fuentes y alcance
Consulta: 30/10/2026. Ejemplos hipotéticos e ilustraciones conceptuales. Datos e investigaciones conservan periodo y método; las interpretaciones de MEE se identifican como tales.
- ACNUR, Socio-Economic Survey of Refugees in Camps in Jordan, 2024, apartado Economic Empowerment. Consultado el 30/10/2026.
- ACNUR Jordania, Working in Jordan. Consultado el 30/10/2026.
- Betts, Bloom, Kaplan y Omata, Refugee Economies: Forced Displacement and Development, Oxford University Press, edición 2017. Consultado el 30/10/2026.
- Refugee Studies Centre, Refugee Economies: Rethinking Popular Assumptions, 2014. Consultado el 30/10/2026.





