El conocimiento tácito aparece cuando sabes hacer una tarea, pero te cuesta explicar cómo decides cada paso. Para compartirlo, empieza por observar una situación concreta y mostrar qué estás atendiendo. Una guía puede ayudar a otra persona a practicar; escribirla no garantiza que hayas transmitido todo tu criterio ni que exista demanda por él.
Conocimiento tácito: «sabemos más de lo que podemos decir»
La frase expresa una idea de Michael Polanyi recogida por University of Chicago Press en su presentación de The Tacit Dimension. Describe un límite de lo que logramos formular. Aquí la utilizamos para examinar el trabajo cotidiano, sin asignar un porcentaje del conocimiento humano a lo escrito o a lo que permanece implícito.
Piensa en una tarea que realizas con soltura. Tal vez notas que falta información antes de preparar un presupuesto o reconoces una desviación mientras revisas un pedido. Para enseñar esa decisión, identifica qué viste, qué alternativas consideraste y qué te habría llevado a detenerte. Decir «se nota» deja esas preguntas abiertas.
El iceberg de la portada es una metáfora visual. Su tamaño no mide cuánto sabe una persona ni cuánto podría explicar. Utilízalo como invitación a investigar lo que todavía no has descrito. Una parte de esa dificultad puede proceder de no haberlo intentado antes; otra puede requerir observación, práctica y acompañamiento.
Del tácito al explícito: Nonaka y Takeuchi
El resumen editorial de Oxford University Press presenta The Knowledge-Creating Company (Nonaka y Takeuchi, 1995) como un estudio de la transformación de conocimiento tácito en explícito dentro de las organizaciones. El resumen del artículo de Nonaka de 1994 plantea un diálogo continuo entre ambos. Son referencias teóricas; no prueban que documentar cualquier tarea produzca un beneficio determinado.
Como aplicación práctica de MEE, combina demostración, conversación, escritura y ensayo. Muestra una tarea, pide a la otra persona que describa lo que ha entendido, prepara una ayuda y observa su uso. Esta secuencia es una propuesta de trabajo para revisar contigo; no una reproducción completa del modelo de los autores ni una garantía de aprendizaje.

Evita convertir tus preferencias en requisitos sin explicar su motivo. Si propones revisar un dato antes que otro, di qué problema intentas detectar. Incluye también las condiciones en las que tu criterio no sirve. Eso permite que quien aprende formule preguntas y reconozca cuándo debe buscar ayuda en vez de seguir una lista mecánicamente.
Técnicas para documentar una decisión real
Escoge una tarea acotada. Describe qué debe estar disponible para empezar, qué señales revisas y qué resultado esperas comprobar. Añade un ejemplo correcto, un error frecuente en tu experiencia y un caso que debas consultar. Identifica tu contexto: una guía para tu equipo no debe presentarse como procedimiento válido para cualquier organización.
Ejemplo hipotético: una coordinadora prepara respuestas a pedidos incompletos. Mientras demuestra un caso ficticio, explica qué dato falta y por qué todavía no confirma la entrega. Su compañero redacta una ficha y prueba otro caso. Al revisar juntos, detectan una pregunta ambigua y modifican la ficha antes de usarla como apoyo.
Puedes registrar una demostración si cuentas con los permisos correspondientes y proteges la información necesaria. Una grabación extensa tampoco se explica sola: identifica momentos, decisiones y preguntas. Si escribir resulta más sencillo, utiliza un cuaderno con dibujos y notas breves. El formato debe permitir que alguien encuentre la ayuda cuando la necesita.

Prueba el documento con alguien que no haya participado en su redacción. Pídele que explique qué haría ante una variación del caso. Anota dónde necesita aclaraciones y qué información sobra. Evalúa la guía por su uso en la tarea elegida, sin confundir una lectura fluida o un comentario favorable con dominio práctico.
El mejor argumento en contra: hay saberes que se aprenden haciendo
Una descripción puede dejar fuera percepción, coordinación y juicio que requieren práctica. La objeción aconseja acompañar el documento con demostraciones y oportunidades de ensayo adecuadas a la tarea. No exige abandonar la escritura: exige reconocer qué puede aportar y qué no has conseguido transmitir todavía.
Ejemplo hipotético: una persona aprende a revisar el acabado de piezas de madera. La lista describe qué observar, pero necesita comparar muestras y comentar sus dudas con quien enseña. La guía conserva criterios; la práctica permite revisar cómo los aplica. No se trata de un procedimiento técnico certificado ni de una instrucción para utilizar maquinaria.
También hay límites de disponibilidad. Enseñar requiere tiempo de quien explica y de quien aprende. Acotad una tarea y un momento de revisión antes de anunciar que todo quedará documentado. Si el trabajo cambia, señala quién revisará la ayuda y cómo se reconocerá una versión que ya no debería utilizarse.
La lectura de MEE y qué puedes hacer tú
MEE propone compartir el saber de manera que otros puedan examinarlo, practicar y discutirlo. Hacer explícita una parte puede facilitar esa cooperación, sin prometer multiplicar su valor económico. Empieza hoy con una decisión que sueles explicar mediante «depende»: escribe de qué depende, muestra un caso y prueba si tu explicación ayuda a decidir.
Preguntas frecuentes
¿Todo conocimiento tácito se puede convertir en un manual?
No debes asumirlo. Puedes describir pasos y criterios mientras reconoces que quedan aspectos por mostrar o practicar. Comprueba qué entiende otra persona y cómo aplica la ayuda a una situación distinta. El manual puede ser un recurso dentro del aprendizaje; su existencia no acredita que la persona ya pueda ejecutar la tarea con autonomía.
¿Necesito grabar vídeos para enseñar lo que sé?
No necesariamente. Elige el formato según lo que deba observar quien aprende y los recursos disponibles. Una demostración comentada, un dibujo o una ficha pueden servir para un objetivo acotado. Si grabas, revisa permisos e información visible. Incluye preguntas y un ensayo que permitan comprobar qué se ha entendido antes de ampliar responsabilidades.
¿Cómo sé si mi explicación sirve?
Define primero qué decisión o tarea debería ayudar a realizar. Prueba la explicación con una persona del público previsto y observa dónde necesita apoyo. Pídele que justifique su elección ante otro caso. Sus dudas pueden orientar cambios en la guía. Una prueba concreta aporta información útil, pero no garantiza que funcione igual para todos.
Para seguir aprendiendo
Fuentes y alcance
Consulta y revisión: 31/10/2026. Los alcances de las lecturas se identifican a continuación. Las pautas prácticas y los ejemplos hipotéticos son propuestas de MEE.
- Michael Polanyi · The Tacit Dimension · University of Chicago Press. Presentación de la reedición de 2009 y frase atribuida a Polanyi. Lectura parcial; sin afirmar que todo saber pueda expresarse o valorar económicamente una habilidad. Consulta: 31/10/2026.
- Nonaka y Takeuchi · The Knowledge-Creating Company · Oxford University Press (1995). Ficha y resumen editorial del libro de 1995. No se reproducen casos, resultados cuantitativos ni el modelo completo. Consulta: 31/10/2026.
- Ikujiro Nonaka · A Dynamic Theory of Organizational Knowledge Creation · Organization Science (1994). Resumen del artículo de 1994. La secuencia práctica de esta entrada es una propuesta de MEE, sin presentarla como reproducción completa del modelo. Consulta: 31/10/2026.





