La responsabilidad social empresarial plantea quién debe responder por las consecuencias de una empresa y con qué límites. Para MEE, servir bien a clientes, empleados y propietarios exige cumplir acuerdos, evitar el fraude y hacerse cargo de daños propios. Una iniciativa voluntaria merece evaluarse por sus prácticas, sus costes y sus resultados.
Friedman: beneficio, encargo y límites
En su ensayo de 1970, Milton Friedman presenta al directivo como agente de los propietarios. Debe perseguir sus objetivos dentro de la ley y de las costumbres éticas; no recibe automáticamente autorización para gastar recursos ajenos según sus preferencias sociales. También contempla organizaciones cuyos propietarios persiguen fines distintos del beneficio y acciones comunitarias compatibles con el interés empresarial.
Su objeción permite formular una pregunta concreta: ¿quién autorizó este gasto y ante quién responderá quien lo decide? No equivale a defender cualquier beneficio obtenido mediante engaño. Tampoco demuestra que toda donación empresarial sea ilegítima. Estas precisiones importan al leer el texto original de Friedman.
Lectura de MEE: si un negocio anuncia una beca, conviene separar tres decisiones. Quién aporta el dinero, qué objetivo acepta financiar y qué información recibirá sobre su uso. El entusiasmo de la dirección no sustituye ese acuerdo. Cuando los propietarios lo autorizan con conocimiento, la pregunta pasa a ser si se ejecuta y explica de forma honrada.

Freeman: los grupos de interés
La presentación de Stakeholder Theory vincula la propuesta de R. Edward Freeman con su libro de 1984: entender la empresa mediante sus relaciones con clientes, proveedores, empleados, inversores y comunidades. Crear valor exige atender esas relaciones. Aquí utilizamos esa presentación primaria del enfoque, sin atribuir al libro una lectura íntegra.
Para MEE, este mapa resulta útil cuando permite identificar quién soporta una consecuencia que la cuenta de ventas oculta. La persona que vive junto al taller puede no comprarle nada y, aun así, padecer sus molestias. Escucharla aporta información que una encuesta de satisfacción de clientes no recogería.
El mapa también deja preguntas abiertas. Los intereses pueden chocar y los recursos son limitados. Una subida salarial, una reducción de precios y una inversión ambiental pueden competir por el mismo presupuesto. Nuestra propuesta es explicar el conflicto, los derechos comprometidos, las alternativas descartadas y quién tiene autoridad para decidir. Enumerar interesados no resuelve por sí solo esas decisiones.
Responsabilidad social empresarial y promesas verdes
La guía británica Green Claims Code, publicada en 2021 por la CMA, ofrece un criterio identificable: afirmaciones ambientales veraces, claras, sin omisiones relevantes y respaldadas por pruebas, con comparaciones justas y consideración del ciclo de vida. La usamos como referencia de evaluación; no como certificación ni como resumen de la legislación vigente en cualquier país.
Ejemplo hipotético 1. Un taller anuncia que su embalaje es «respetuoso con el planeta». Al revisarlo descubre que únicamente ha reducido el cartón exterior y sigue usando el mismo relleno. MEE recomendaría describir el cambio concreto y su alcance, conservar la comparación y evitar atribuir al producto entero una mejora que solo afecta al envase. El ejemplo no describe una empresa real.
Una revisión sencilla pregunta qué cambió, frente a qué situación se compara, qué parte del proceso cubre y qué evidencia puede consultarse. Si todavía no hay respuesta, puede comunicarse el objetivo como objetivo. El compromiso público pierde precisión cuando presenta una intención futura como un resultado ya conseguido.

El mejor argumento en contra: el poder también implica deberes
La objeción más fuerte a una visión estrecha de la responsabilidad empresarial es que algunas decisiones afectan a personas que apenas pueden negociar. Un vecino no siempre puede mudarse; un proveedor puede depender de un comprador dominante; una persona trabajadora puede tener pocas alternativas. Invocar la libertad contractual no aclara por sí solo si hubo información suficiente, coacción o daños a terceros.
MEE acepta que esos problemas requieren respuesta. El desacuerdo surge cuando una dirección se atribuye una autorización ilimitada para definir el bien común y gastar en su nombre. Una empresa puede tener obligaciones por sus actos sin convertirse por ello en representante de toda la sociedad. Conviene precisar el daño, la responsabilidad y el remedio antes de proponer una misión indefinida.
La lectura de MEE: empezar por los acuerdos y los daños
Proponemos revisar primero la actividad que sostiene el negocio: calidad prometida, información comercial, condiciones laborales, pagos acordados y efectos sobre terceros. Después pueden evaluarse proyectos voluntarios adicionales. El orden evita que una campaña vistosa deje fuera del examen los compromisos menos fotogénicos del día a día.
Ejemplo hipotético 2. Una tienda anuncia una donación mientras retrasa pagos pactados a un proveedor. La donación no permite conocer si esos retrasos están justificados ni los compensa automáticamente. Nuestra recomendación sería aclarar y resolver el compromiso pendiente, explicar el presupuesto de la ayuda y obtener la autorización correspondiente. Son decisiones distintas que merecen cuentas claras.
Para evaluar una iniciativa, deja por escrito su objetivo, responsable, presupuesto, criterio de seguimiento y fecha de revisión. Pregunta a las personas afectadas qué resultado necesitan y qué consecuencias no deseas provocar. Si cambia el plan, explica por qué. La credibilidad se puede examinar mejor cuando existen compromisos concretos que cuando solo se ofrecen adjetivos.
Preguntas frecuentes
¿Friedman defendía ganar dinero de cualquier manera?
No. Su ensayo sitúa la actuación empresarial dentro de la ley y de las costumbres éticas, y rechaza el engaño. Su controversia gira alrededor del encargo del directivo y del uso de recursos ajenos para objetivos sociales. Esa posición merece discutirse sin convertirla en una defensa automática del fraude.
¿Tener grupos de interés resuelve todos los conflictos?
No. Identificar a las personas afectadas ayuda a conocer consecuencias y escuchar reclamaciones, pero no elimina diferencias sobre salarios, precios o inversiones. MEE propone acompañar ese mapa con acuerdos claros, responsabilidades y razones para las decisiones. También debe explicarse cómo se revisarán errores y qué derechos no pueden sacrificarse por conveniencia.
¿Cómo puede empezar un pequeño negocio?
Revisa una promesa concreta que ya hayas hecho a clientes, trabajadores o proveedores. Comprueba si puedes cumplirla, quién responde y qué evidencia conservas. Después elige una mejora voluntaria que puedas sostener. Comunica su alcance y sus límites con el mismo cuidado que usarías al explicar un precio o una fecha de entrega.
Para seguir aprendiendo
- No agresión y propiedad
- Honradez comercial
- Ética del beneficio
- Críticas serias al capitalismo
- Ética en el Intercambio
Fuentes y alcance
Consulta: 29/10/2026. Ejemplos hipotéticos e ilustraciones conceptuales. Datos e investigaciones conservan periodo y método; las interpretaciones de MEE se identifican como tales.
- Milton Friedman, ensayo de The New York Times Magazine, 13/09/1970. Consultado el 29/10/2026.
- Stakeholder Theory, presentación del enfoque. Consultado el 29/10/2026.
- CMA, Green Claims Code, guía publicada 20/09/2021. Consultado el 29/10/2026.





